Escribo en este artículo en un momento crítico de la vida de Arroyo, las elecciones municipales están aquí de manera inminente y este año la cosa está siendo reñida, cuando este texto salga a la luz ya estará todo más claro, se sabrá quién ha ganado, se verá si cambiamos o seguimos igual, o bien si vamos a peor, o a mejor, todo puede pasar. Pero ahora mismo, sólo puedo escribir que me da vergüenza ser de Arroyo, y eso, si lo pensamos fríamente, es una verdadera pena.
